Los niños indigo

Posted on diciembre 21, 2010

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Una especie de mesianismo esotérico que atribuye a estos niños la categoría de nueva raza superior, “con un alto potencial intelectual y una nueva conciencia interna” destinada ni más ni menos que a salvar el mundo “rompiendo los antiguos esquemas sociales que atan a la humanidad para lograr mediante su transformación abolir la infelicidad en la Tierra”.

 

 

El termino “índigo” fue inventado en 1982 por Nancy Ann Tappe, una parasicóloga que desarrolló un sistema para clasificar la personalidad de las personas de acuerdo a al color de su “aura”. Según ella, las auras han estado saliendo y entrando de la Tierra a través de la historia, pero las de color índigo comenzaron a aparecer en los años 1980 y su número aumenta rápidamente.

Pero no fue sino hasta 1999 cuando apareció un libro titulado “Los Niños Índigo”, cuyos autores, Lee Carroll y Jean Tober, popularizaron la idea de una nueva generación espiritual de características especiales, destinada a mejorar el mundo. Este libro se originó sobre la base de relatos de “extraños” comportamientos por parte de niños, reportados por maestros y sicólogos que asistieron a sus seminarios. Así, describieron presuntos atributos sicológicos “poco usuales” y patrones de comportamiento “no documentados con anterioridad”. El libro no es más que una colección de ensayos y entrevistas a “expertos” en la materia, principalmente personas dedicadas la “sanación espiritual”, “canalizadores” (modernos mediums espiritistas), “terapia de ángeles” y “terapias alternativas”.

Según los autores, los patrones de conducta distintivos de los niños índigo son:

Llegan al mundo sintiéndose reyes, y a menudo se comportan como tales.

Tienen la sensación de merecer estar donde están, y se sorprenden cuando los demás no la comparten. Tienen gran sensibilidad.

No tienen problemas de valoración personal, a menudo le dicen a sus padres quiénes son.

Les cuesta aceptar la autoridad que no ofrece explicación ni alternativa.

Se niegan a hacer ciertas cosas, como por ejemplo esperar en una fila.

Se sienten frustrados con los sistemas ritualistas que no requieren un pensamiento creativo.

A menudo encuentran formas mejores de hacer las cosas, tanto en la casa como en la escuela.

Parecen ser antisociales, a menos que se encuentren con personas como ellos.

No reaccionan ante la disciplina de la culpa.

No son tímidos para manifestar sus necesidades.

Suelen decir que vienen de otro lugar

Dicen que pueden sentir que las plantas o animales les hablan.

Prefiere otras formas de aprendizaje –para la lectura y las matemáticas en particular.

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