“Loudness War” La guerra del volumen

Posted on enero 12, 2011

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Los CDs cada vez suenan más altos. Y cada vez suenan peor. ¿Por qué? La respuesta es sencilla: es el resultado de la guerra del volumen

La Guerra del Volumen  es un nombre peyorativo para la competencia  aparente entre empresas de la industria de grabación digital de dominar con grabaciones reales relativamente más altos y niveles de percepción de la sonoridad.

Se ha demostrado mediante experimentos que la misma canción, con un ligero aumento de volumen, la percibimos como “mejor sonido”, debido a la respuesta en frecuencias de nuestro oido. Y nadie quiere correr el riesgo de que su canción, comparada con otras suene floja en la radio, o en el iPod.

El problema viene cuando se sacrifica la calidad de sonido en pos del volumen brutal, un fenómeno que lleva plagando la música durante los últimos quince años, y que acaba con la principal ventaja sonora del CD: el rango dinámico. Es decir: la capacidad para reproducir sonidos extremadamente débiles y extremadamente fuertes, sin problemas de ruido de fondo.

Este proceso se lleva a cabo durante la masterización del disco. Para eliminar un pico y conseguir elevar un poco el volumen general de la canción o igualarlo con las demás, hay que recortar la onda sonora. Esto introduce una pequeña distorsión en ese momento concreto, que pasa desapercibida.

El problema es que para llegar al volumen brutal que hoy en día es la norma, se introduce distorsión constante durante toda la canción. Esta distorsión elimina también el ataque o pegada de los instrumentos. El volumen es mayor, pero “golpea” menos. Este volumen y distorsión constante producen fatiga auditiva.


Video de metalica, dedicado a la Loudness War (ALTAMENTE RECOMENDADO)


El segundo problema es que como se recorta “por arriba” para subir el volumen, las partes suaves de la canción acaban llegando al mismo volumen de las partes fuertes. Se elimina así una característica musical imprescindible y apreciada por todos los músicos: la dinámica, esa capacidad para variar la intensidad de la interpretación para destacar tanto las partes fuertes como las suaves, ya sea de un instrumento en concreto o de la canción en su conjunto.

Si a esto le añadimos que el destino más frecuente de una grabación es ser convertida a mp3, entonces ya tenemos un problema grave. La conversión a mp3 elimina el 90% de la información musical de un CD, introduciendo además distorsiones varias. Si encima estamos escuchando a través de unos altavoces de ordenador o de los auriculares del iPod, el resultado está cada vez más lejos de lo que escuchaban los músicos en el estudio de grabación.

La solución: ¡sube tú el volumen!


La única forma de acabar con la guerra del volumen es que los grupos se atrevan a sacar discos que no suenen tan altos pero suenen mejor, y que nadie se asuste si tiene que mover el mando de volumen de su equipo de música, iTunes o iPod. Ya hay movimiento en la industria: Turn Me Up! quiere crear una certificación para los discos que cumplan unos nuevos estándares de calidad de sonido, sin volumen innecesario.

Aquí les dejo un ejemplo de cómo influye este mounstruo en la música. No se requiere tener algun equipo sofisticado para darse cuenta, o ser musico o sonidista para percibir los cambios…

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